Víctor Stasyszyn. Periodista cordobés de pura cepa. Comenzó su profesión en Radio Central Córdoba (actual LV2) mientras cursaba el secundario en el Colegio Nacional de Monserrat. Luego trabajó durante veinte años en Canal 12 y en La Voz del Interior se desempeñó como redactor durante 30 años. En noviembre del año pasado presentó junto a Yaraví Durán el libro “Palabra de Diario- Testimonio de la prensa gráfica de Córdoba 1960-2009”. (Fotografía: Alexis Oliva)

Se sienta frente a nosotros, dispuesto a escuchar y responder preguntas, se lo nota ansioso pero tranquilo. Es un hombre de hablar pausado, piensa cada frase que está por decir, sabe que sus palabras serán inmortalizadas en hojas de papel. Usa anteojos, prolijo en su vestimenta y lleva orgulloso su anillo de casado en su mano izquierda. Nos cuenta la historia del periodismo en Córdoba pero en esta entrevista compartiré su posición sobre el deber ser del periodista.

-¿Qué es para usted el periodismo?
– “¿Qué es el periodismo? Ser periodista es cumplir con una función social. Ser periodista es tomar la voz y la palabra de los que no tienen voz. No se resuelve solamente la tarea de ver un hecho y cronicarlo fríamente o aproximadamente, con los errores que puedan salir sobre la marcha por la improvisación. Generalmente estamos acostumbrados ya, que los movileros, la gente que anda en la calle, improvisan sobre la marcha por la gran competencia que hay entre los medios. Entonces, se busca la primicia desesperadamente. Y ese no es el periodismo serio. Por que tendríamos que empezar a definir qué es la libertad de prensa y qué es la libertad de empresa. Buscar desesperadamente la primicia, es hacer el caldo a la empresa y no cumplir con la misión fundamental que nos da esta profesión.”

Sus comienzos…
“Yo pertenezco a una camada de periodistas que abrazaron esta profesión sin haber cursado el periodismo, porque no existía Escuela de Periodismo. Yo entré a trabajar a la radio de pibe, prácticamente de pantalón corto, gané un concurso cuando terminé el Monserrat y entré a la Universidad (estudió Derecho), gané un concurso de locutores y entré a trabajar como locutor en la radio. Y las radios en aquella época, en los años cincuenta, las radios del interior no tenían servicios informativos. En Córdoba por ejemplo, había un señor que trabajaba en la administración de la radio, que era muy lector de diarios entonces tenía un panorama informativo de quince minutos y recortaba la información más importante del diario de ese día del diario Los Principios. Llegó un momento en que me dieron esa tarea a mí.”

– Usted habló de libertad de prensa y libertad de empresa, me preguntó donde queda el periodista…
– “¿El periodista? El periodista queda en el medio del fuego. Es como una película, como puede ser “Pelotón” o “Buscando al soldado Ryan” (risas). El periodista queda en esa situación. Pero con respecto a eso, al periodista, hay una cosa que ustedes cuando entren en carrera, en los medios, se van a dar cuenta, hay una diferencia. El trabajo puede estar en venta, es decir, el trabajo de ustedes puede estar en venta, como sociedad deben sobrevivir, pero, por ejemplo la firma no. Si ustedes entran en la redacción de un diario, supongamos… La Mañana o La Voz del Interior en este momento que es del grupo Clarín, o entran a Canal 12, les van a bajar líneas, les van a bajar líneas… como les bajan líneas, como siempre han bajado líneas en los diarios grandes como en La Nación bajan líneas, es decir, ustedes no van a poder escribir una nota en contra de la Sociedad Rural. Podrán escribir de todo lo que piensan, de todas las carencias que tiene la riqueza agropecuaria argentina y que no hay un proyecto ni a mediano plazo, ni a corto plazo ni a largo plazo. Eso pueden decirlo, pero no se van a tirar contra la Sociedad Rural porque…pueden llegar a tener problemas. (…) Pero… ¿Cómo sobrevivir? En medio del fuego, ¿cómo sobrevivir? No sé, no sé… Mi padre estuvo en la segunda guerra mundial, y decía que todo lo que se podía aprender mientras los reclutaban para mandarlos al frente no tenía nada que ver con la realidad del frente.”

Cuando habla de sus padres hay un dejo de nostalgia y emoción, sin embargo, esto no impide que siga hablando sobre la apasionante profesión de ser periodista y subsistir en los medios.
Luego de una pausa, sigue. “Yo les puedo decir cómo se sobrevive y hasta en las épocas más difíciles. Yo tuve compañeros: Daniel Salzano, Alberto Minero, Miguel Ángel Picatto, Miguel Camperchioli, que se tuvieron que ir en la época del proceso. (silencio) Fue una experiencia personal. Mi padre de chico me enseñó algunas cosas, entre ellas me decía: “Si te amenazan que te van a matar, no le des pelota, el tipo que te quiere matar no te va a avisar nunca”. “Ese es un acto de barra brava, de patota”, me decía. De ahí que cuando nosotros recibíamos algunos mensajes, telefónicos, notitas sueltas que llegaban metidas entre las cartas que recibía uno, de material, de gacetillas que nos mandaban. Cada uno adoptaba una postura.”
Cuenta cómo debieron sobrevivir con su mujer a la represión de Onganía y cómo decidieron no exiliarse para acompañar a sus madres, asegura que escribir en La Voz del Interior, cuando Remonda era el director periodístico, era más simple porque “les daba una carta blanca” para realizar sus investigaciones y notas, pero me quedo con una última definición que realiza sobre el deber ser del Periodista.

– “El periodismo es una profesión que no podés ejercer sino tenés pasión. Voy a utilizar una palabra un poco antigua, sino tenés nobleza, es decir, sino te duele la injusticia, todas esas cosas que van en contramano, ese malestar que hay en la sociedad, sino te duele que en un país que produce alimentos para 300 ó 400 millones de habitantes haya desnutrición. Sino te duele que se hagan guethos, aunque se bautizan como ciudades, pero son villas miseria. Por eso utilizo esta palabra: nobleza.”

*Esta entrevista fue realizada en el marco del Taller de Redacción Periodística del Cispren, coordinado por Alexis Oliva, en 2010.