(Fotografías: María del Mar Job)

Yanina tiene 32 años y es madre soltera de cuatro niños: Alejo (11), Luna (6), León (5) y Simón (2). Los chicos están felices de ver como de a poquito va tomando forma su nueva casita, sobre las sierras cordobesas, en Cuesta Blanca, aunque mientras tanto deban dormir todos juntos en una carpa custodiando que la Policía no los desaloje como ya ocurrió con familias que también fueron parte en setiembre pasado de la toma de estos terrenos.

“Yo soy Yanina y no puedo ni hablar. Estoy feliz de no sentirme más sola”, dijo y se quebró frente a cien militantes de organizaciones sociales que organizaron el domingo pasado una caminata solidaria para entregar agua y alimentos a las 60 familias que aún permanecen en estos terrenos y resisten el desalojo que la Policía departamental de Punilla, a cargo del comisario mayor Gustavo Godoy, intenta llevar a cabo.

“Tras quince días de la toma pacífica cayó la Policía a querernos correr en forma violenta, intimidando todo el tiempo, empezaron a llegar personas diciendo que eran dueños, exigiendo que nos vayamos, mostrando armas, insultando, maltratando. Nosotros diciendo siempre que si eran los verdaderos dueños que fueran a la Fiscalía a hacer la denuncia, si realmente era así nosotros nos íbamos, pero por la vía judicial, no es nuestra intención meternos en terrenos que tenían dueños. No entendemos por qué este accionar tan mafioso de venir personas armadas a amenazar de muerte, quemar material de compañeros, cortar alambres”, contó Yanina.

Yanina no pudo sostener más un alquiler en Villa Carlos Paz y junto a sus hijos se mudaron a la casa de su madre, luego de unos meses vivieron en un sótano en el patio de su mamá ya que no entraban en la casa y ahora espera construir un hogar en estos terrenos vírgenes en Cuesta Blanca.

Yanina es profesora de danzas y con la ayuda de sus vecinos, muchos de ellos artesanos, pirqueros y carpinteros espera construir su casa respetando el medio ambiente con materiales de la zona como piedra y madera. Además, estos terrenos de entre 900 y 2000 metros cuadrados por cada unidad familiar, decidieron entre los integrantes de la Cooperativa que sólo el 20 por ciento del lote puede destinarse para construir,  un 20 por ciento para cultivar la tierra y el otro 60 por ciento tiene que quedar como está, de monte autóctono.

“Ya estamos levantando parecitas”, me dice y me invita orgullosa a conocer los cimientos de su futuro hogar.

El terreno de Yanina es el primero de la entrada a las manzanas tomadas. Una columna de policías se encuentra permanentemente apostada frente a su tranquera. El amedrentamiento es constante cuando intenta llevar a sus hijos al colegio, cuando ella tiene que salir a trabajar o a comprar alimentos. El carácter y la fuerza de Yanina hicieron que aún pueda entrar y salir, a diferencia de muchos de sus vecinos que una vez que salieron del lote no pudieron volver a entrar.

“El mismo policía que te ve entrar y salir todos los días, todos los días te pregunta lo mismo: adónde se dirigen, DNI, etcétera. Tengo que explicar que vivo acá, que tengo que entrar para hacer la comida o salir para llevar a los chicos al colegio”, cuenta indignada Yanina.

La manzana 58

“Soy Mary Cristobal, delegada de la manzana 58”, se presentó orgullosa esta mujer que llegó de Perú a la ciudad de Córdoba con esperanzas de poder darles un mejor futuro a sus tres hijos: Eric (25), Elvis (23) y Ecad (18).

Junto a Alejandro, su esposo, vivían en Ciudad de los Cuartetos en la Capital cordobesa pero no era un buen ambiente para que sus hijos pudieran ser “hombres de bien”.

“Yo llego con el sueño de tener una calidad de vida mejor en esta zona, sobretodo para cuidar y proteger la naturaleza”, comenzó a contar Mary.

“La Manzana 58,  es la manzana de los peruanos”, según explicó Mary y en el primer lote, en la punta, comenzó a construir su futura casa. Ya están los cimientos pero la obra está demorada ya que no les permiten ingresar los materiales de construcción.

Entre las 60 familias hay muchos albañiles, artesanos, costureros, todos autogestionados mediante el monotributo social. “Estamos armando pequeños microemprendimientos para poder subsistir en esta zona, construir huertas orgánicas, cría de aves”, adelantó Mary.

Vivir amenazados

“Una noche (el 28 de octubre de 2012) vino el señor Ortuza, que es la persona que ha creado intereses propios en esta zona, y éramos cinco personas, nos atacaron, me pusieron un revólver en la cabeza y aún así vino la Policía de Icho Cruz y a mí y a las cinco personas nos llevaron presos, estuvimos presos durante cinco días aduciendo que era por merodeo y contravención, sin darnos lugar a identificarnos, no dándonos lugar a nada”, narró Mary.

“Nos pusieron tentativa de usurpación, cosa que no existe ya que es o no es. Pero cuando empezamos a recurrir a los medios de comunicación, empezaron a actuar con un perfil más bajo pero desde ese tiempo a esta parte sigue la represión, el amedrentamiento, somos rehenes de ellos”, señaló.

“El que sale ya no entra”, es la frase repetida según los vecinos por las fuerzas armadas apostadas en la entrada del barrio Comechingones, así bautizado por sus recientes moradores.

Ante este bloqueo, el domingo pasado, más de cien personas que pertenecen a organizaciones sociales como el Encuentro de Organizaciones (EO), la Cooperativa Solares de Icho Cruz, el Frente Organizado Contra el Código de Faltas, entre otros, organizaron una caminata con el fin de llevar agua, alimentos y demostrar su solidaridad con la toma.

Informes y Noticias intentó entrevistar al comisario mayor Godoy pero el comisario inspector Sosa, encargado ese día del operativo, sostuvo que no tenía permiso para hablar y que no podía contactarme con el comisario mayor.

Negocio inmobiliario en vista

Llegar a los lotes no es tarea fácil, hay que caminar cuesta arriba entre el polvo y los cientos de especies nativas que adornan el paisaje serrano, pero una vez arriba la vista hacia las sierras es increíble.

Estos terrenos se encontraban vacíos, vírgenes, sólo podía verse el monte. En septiembre de 2012, familias nucleadas en la Cooperativa Solares de Icho Cruz procedieron a ocupar estos terrenos, ante la falta de solución habitacional dada por el Estado. Quince días después fueron reclamados por las empresas Crosetto y Cuesta Blanca S.A.

“Esta última empresa inició el cese de actividades en 1998 e incluso se encuentra investigada por lavado de dinero. Sin embargo, los señores Aldo Kukanja y José Ibáñez se presentan como apoderados de la misma emitiendo escrituras falsas de los terrenos.

Mientras tanto la empresa Crosetto y CIA desaparece en el año 1975 presentándose en la actualidad la señora Ana María Crosetto como titular apoderada, siendo que nunca se efectuó la división de bienes entre los varios titulares”, reza el comunicado difundido por el Encuentro de Organizaciones.

El intento de desalojo, en principio, contradice la propia ley provincial Nº 9150 mediante la cual se crea el Registro Personal de Poseedores y que en su artículo primero reza: “En el Registro Personal de Poseedores se anotarán las parcelas rurales y/o de uso rural sujetas a hechos posesorios, con la extensión que se determine, sin perjuicio de que el dominio de las mismas o de la mayor superficie afectada esté in matriculado o inscripto en el Registro General de la Provincia a nombre de una persona distinta de quien invoca la posesión”.