Heraldo Eslava era uno de los vecinos más activos en la lucha contra el desalojo de Villa La Maternidad, su barrio hacía unos 45 años al momento de su muerte. Su desaparición física lo convirtió en un ícono y hoy una biblioteca popular lleva su nombre. (Fotografías y video: María del Mar Job)

Gran orador, lector, ganador de un sinnúmero de trofeos de ciclismo que exponía muy orgulloso, ex estudiante de medicina, apicultor, relojero  y vaya a saber cuántos oficios más había transitado durante su vida.

A fines de 2003, Heraldo se convirtió en un activo militante contra el desalojo de Villa La Maternidad llevado a cabo por el Gobierno de la provincia de Córdoba y (se sospecha) “a pedido” del empresario Euclides Bugliotti para desarrollar millonarios emprendimientos como el “Dinosaurio Mall Express” (que posee hipermercado, cine, cafetería, local de comidas rápidas y comercios de distintos rubros) inaugurado en 2008 frente a la villa, sobre la calle Agustín Garzón al 1300.

Heraldo denunciaba abiertamente y a quien quisiera escucharlo, el violento desalojo sufrido por unas 32 familias los días 15, 16 y 17 de junio de 2004.

Topadoras, policías y amenazas. Heraldo también denunciaba la muerte de “Chicha”, una señora de 72 años que nació y vivió toda su vida en Villa La Maternidad y que falleció de un paro cardíaco 48 horas después de haber sido obligada a abandonar su casa.

“¿Quién mató a Chicha?”, se preguntaban los vecinos y se leían en los muros de la villa que resistieron el paso de las topadoras.

El miércoles 24 de agosto de 2011, Heraldo falleció a sus 79 años tras haber recibido dos brutales golpizas por parte de hombres desconocidos. Una el jueves 18 de agosto, cuando regresaba a su casa desde la Terminal de Ómnibus y la segunda el día anterior a su muerte, el martes 23 de agosto, en el patio de su casa.

“Nosotros estábamos en una asamblea el sábado a la siesta y uno de los vecinos preguntaba por Heraldo que no aparecía. Heraldo abre la puerta de su casa y sale. Lo vimos golpeado, con la cabeza vendada, y el domingo lo visitamos, tenía la cara desfigurada”, recuerda Valeria, quien en aquél entonces participaba en las asambleas de la Comisión contra el Desalojo de Villa La Maternidad.

“Heraldo decía que habían sido profesionales los que lo agredieron porque lo golpearon con una manopla de hierro. Palabras de él exactas fueron que ‘eran matones enviados por De la Sota para perjudicarlo y callarlo y porque sabían que él viajaba al norte a la UAC (Unión de Asambleas Ciudadanas) de la que él era decano. Contó que lo interceptaron en la calle para que no pudiera viajar y que lo golpeaban dos personas y le decían: ‘vos tenés que decir que viniste acá a buscar tu moto y te caíste y te golpeaste, al lado de la Bajada Pucará'”, cuenta Valeria.

“El martes a la tardecita unos compañeros lo encuentran tirado en el patio de su casa, lo habían vuelto a golpear. Esa noche lo internan y el miércoles a la madrugada falleció”, narra.

A más de cuatro años de este “crimen político”, como lo tildaron organizaciones sociales y políticas en su momento, no está esclarecido el hecho ni se hizo Justicia. La causa fue cerrada con la caratula de “muerte natural provocada por infarto”.

Hoy la pregunta sigue abierta: “¿Quién mató a Heraldo?”

Movilización Villa La Maternidad

Movilización en 2004 (de cuando las fotos se revelaban) donde participaban los vecinos de Villa La Maternidad. Heraldo no faltaba a ninguna de las marchas.

El 16 de junio de 2012, la Comisión contra el Desalojo de Villa La Maternidad junto a numerosas organizaciones sociales, inauguraron la “Biblioteca Popular Heraldo Eslava”. La vivienda de Heraldo (sita en Agustín Garzón 1025), se transformó en un espacio social, cultural y político abierto a la comunidad.

“Los talleres siguen funcionando. Este año han funcionado talleres de elaboración de instrumentos, talleres de malabares, apoyo escolar y huertas”, contó Ignacio Madera, integrante de la Biblioteca Popular Heraldo Eslava.

El día que conocí a Heraldo

A dos meses del violento desalojo, junto a un grupo de compañeros de la Escuela de Ciencias de la Información (UNC), nos dirigimos cámara en mano, de improvisto y sin nada de preproducción, a Villa La Maternidad.

El plan era tocar las puertas de las pocas casas que quedaban en pie, presentarnos y lograr alguna que otra entrevista que nos narre acerca de lo que estaban viviendo.

Al llegar al lugar, el paisaje era desolador. Había que caminar entre montículos de escombros que había quedado, como si allí hubiese explotado una bomba.

No costó mucho para que un panadero, Héctor , nos abriera la puerta de su casa, nos mostrara su microemprendimiento y nos contara la pesadilla que él y su familia vivían.

En medio de la charla, llegó “Don Heraldo” (tal como se presentó) y desde la puerta de la panadería nos narró cómo fueron sucediendo los últimos meses.

Comparto este microinforme audiovisual que fue grabado en octubre de 2004, de una manera muy rudimentaria con una cámara handycam 8mm analógica. El documental fue elaborado para el Taller de Producción Audiovisual de la Escuela de Ciencias de la Información de la Universidad Nacional de Córdoba.

A pesar de los muchos errores técnicos y periodísticos, creo que sigue siendo un instrumento útil para no olvidar, para mantener viva la memoria y seguir reclamando Justicia por Heraldo y todos los vecinos de Villa La Maternidad.