Este miércoles 25 de noviembre se realizó la 2° marcha de #NiUnaMenos en la ciudad de Córdoba. Lejos quedó esa imagen de cuadras interminables con mujeres y hombres gritando, clamando, para que cese la violencia de género hacia las mujeres. Esta vez, fuimos los mismos de siempre. (Fotografía y video: María del Mar Job)

El pasado 3 de junio se realizó la primera Marcha en la ciudad de Córdoba bajo la consigna #NiUnaMenos que se volvió viral en las redes sociales. Todos vimos a nuestros contactos, o incluso nosotros mismos, sacarse una selfie con el cartelito del #NiUnaMenos. La organización de la marcha tuvo una prensa jamás vista antes: radios, programas de televisión de aire y cable, periódicos y sitios online, todos hablaban de eso.

El día de la marcha llegó y las calles céntricas se llenaron de organizaciones sociales, partidos políticos, líderes políticos e incluso algunos funcionarios, hombres, mujeres y niños. Fue la marcha más plural y masiva que vi en estos últimos 13 años en Córdoba. Los organizadores habían calculado unas 50 mil personas, y esta vez, parecía que no habían exagerado en el número.

A la par, otras marchas, se daban en numerosos puntos del país, no sólo en Capital Federal y capitales de las provincias, sino también en pequeños pueblos e incluso en países vecinos como Chile y Uruguay.

En ese momento, se contaban en lo que iba del año al menos siete femicidios. Hacía poco más de nueve meses, que Córdoba se había estremecido con el femicidio de Paola Acosta y el intento de femicidio de su pequeña hija, Martina. Y menos de tres meses del femicidio (aún impune) de Andrea Castana.

En 2014, según el Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina , fueron asesinadas 225 mujeres en el país. De ellas, 15 eran cordobesas. Córdoba cuenta 1 víctima cada 120.480 mujeres.

Casi dos meses después de la marcha, el 25 de junio, Laura Moyano fue hallada muerta en una obra en construcción en barrio Villa Allende Parque. Laura fue brutalmente asesinada. Laura sufrió la mutilación de sus genitales. Laura fue víctima de transfobia.  El #NiUnaMenos, ese día se convirtió en #UnaMás.

Ayer la sociedad cordobesa tenía la oportunidad de volver a reclamar por los derechos de las mujeres, de volver a gritar que no estamos dispuestos a seguir perdiendo nuestras vidas en manos del machismo, en manos de la discriminación, en manos de la violencia de género.

Sin embargo, ayer la marcha apenas contaba con siete mil personas. ¿Qué pasó con las otras 43 mil personas que en junio estaban convencidas del reclamo? ¿Con aquellas personas que se sacaron la selfie y se sintieron parte “de algo”?

No es menos valorable la demostración de las organizaciones sociales, políticas, del colectivo Ni Una Menos Córdoba, y de las pocas personas autoconvocadas que se hicieron presente ayer para exigir nuevamente la declaración de emergencia provincial y nacional respecto a la violencia de género y mayores recursos del Estado para la asistencia de mujeres víctimas de violencia de género. (Documento de la convocatoria).

Al menos en Córdoba las banderas contra los femicidios, el maltrato físico y psicológico y por el respeto pleno de los derechos de las mujeres, tiene quien las lleve. Al menos los mismos de siempre, aquellos que luchan en las calles por los derechos seguirán marchando, mientras para otros quedará el recuerdo de la selfie y de que una vez “se sintió parte de algo”.